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Martes, 9 de Feb de 2010. 3:50 pm
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El Banco Islámico de Desarrollo y la búsqueda de la mejor prácticaEl Banco Islámico de Desarrollo es una institución multilateral creada hace más de 30 años, que coordina el desarrollo económico y financiero de los países musulmanes y miembros de la comunidad islámica.
El Banco Islámico de Desarrollo dentro de las finanzas islámicas
Las finanzas islámicas cuentan a día de hoy con más de 300 instituciones financieras (IFI) y 250 fondos comunes en 75 países en el mundo (especialmente en los países del Consejo de Cooperación del Golfo y en el Sudeste asiático). Sin embargo, todavía representan sólo un 1% del sistema financiero total. Mueve recursos por 800.000 millones de dólares, las acciones de acuerdo a la Sharia tienen un valor estimado de unos 300.000 millones de dólares y el sector crece, desde su nacimiento, en torno al 15-20% anual. Los activos en manos de los bancos islámicos crecen a ritmos sorprendentes y son superiores al 10% en países como Malasia, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. También los bancos occidentales como HSBC, BNP Paribas, UBS, Deutsche Bank y ABN Ambro se mostraron interesados en el fenómeno y han abierto “Ventanas islámicas” que, ya en 2005, gestionaban fondos por valor de 200.000 millones de dólares. Se prevé llegar a un activo total del sistema financiero islámico de 2'8 billones de dólares en 2015. El Banco Islámico de Desarrollo (BID) fue la primera institución financiera islámica que se creó por deseo de la Organización de la Conferencia Islámica. Se trata de una agencia multilateral de desarrollo creada en base a la declaración de intenciones adoptada por la Conferencia de ministros de Finanzas de los países musulmanes en Arabia Saudí en 1973. El BID fue declarado como operativo oficialmente el 20 de octubre de 1975. La sede central se encuentra en Yida, en Arabia Saudí y las otras oficinas regionales están en Marruecos, Malasia, Kazajistán y Senegal. El objetivo del BID es apoyar el desarrollo económico y el progreso social de los países miembros y de la comunidad musulmana de acuerdo a la Sharia. Las funciones del Banco de Desarrollo Islámico, cuyo modus operandi se encuentra regulado por la Sharia, son aquellas de participar en el capital accionarial, garantizar préstamos y asistencia financiera a empresas y proyectos de los países miembros, teniendo como objeto último el desarrollo económico y social de éstos. El BID trabaja a través de fondos especializados, en la asistencia de la comunidad musulmana y fuera de los países miembros. Además, se ocupa de la promoción del comercio exterior entre los países miembros, especialmente de los bienes capitales, a través de la asistencia técnica y de estructuras de aprendizaje. Desde su creación, el número de países miembros ha pasado de 22 a 56, las condiciones de entradas a los Estados son su pertenencia a la Organización de la Conferencia Islámica, el pago de la propia parte del capital y la aceptación de los términos y condiciones decididas por el Consejo de Administración. A día de hoy, los principales países miembros por el total de capital suscrito son Arabia Saudí (26,57%), Libia (10,66%), Irán (9,32%), Turquía (8,41%) y Emiratos Árabes Unidos (7,54%). El Grupo BID Desde 2003, el Banco Islámico de Desarrollo ha adoptado el Plan Estratégico del Grupo BID, convirtiéndose así en un grupo financiero del que, además del banco, forman parte la Corporación Islámica para el Desarrollo del Sector Privado (ICD), la Corporación Islámica para la Aseguración de Inversiones y Créditos de Exportación (CIAICE), el Instituto para la Investigación Islámica y el Aprendizaje (IIIA), la Corporación Financiera para el Comercio Internacional Islámico (CFCII) y la Fundación Mundial Waqf (FMW). El grupo propone como objetivo reducir la pobreza, promover el desarrollo, las ciencias y la tecnología, sostener la economía, la finanza y el sector bancario islámico, animando la cooperación entre los países miembros. Los sectores prioritarios son los del desarrollo humano, el agrícola y comerciales, las infraestructuras y el desarrollo del sector privado y de la investigación. A nivel operativo el Grupo BID se sirve de tres fondos principales: El Fondo Solidario Islámico para el Desarrollo (FSID), operativo desde 2007 con objeto de aliviar la pobreza, eliminar el analfabetismo y las enfermedades en los países miembros; el Fondo de Infraestructuras del BID (FIB) que es el primer fondo privado de inversión para el desarrollo de infraestructuras y que opera en nueve países miembros (Pakistán, Turquía, Malasia, Arabia Saudí, Omán, Jordania, Bangladesh y Senegal) a través de 14 proyectos; finalmente, el Fondo de Inversión de Propiedades Awqaf (FIPA), lanzado en 2001 y que invierte en propiedades inmobiliarias con objetivos benéficos en los países miembros y en programas de reducción de la pobreza, de ayuda a zonas afectadas por desastres y apoyo a la sanidad, además de la instrucción en cultura y ambiente. Además, hay otros tres entes afiliados al Grupo BID: el Centro Internacional para Agricultura Biosalina, el Proyecto de Arabia Saudí para la utilización de Carne Hajj y la Red OIC Sdn Bhd. Los recursos financieros del Banco de Desarrollo Islámico Los datos de 2008 atestiguan que el principal recurso de financiación del BID es la cuota de capital de sus accionistas (8.500 millones de dólares), a los que se añaden la emisión del Sukuk (obligaciones islámicas), los dos últimos emitidos por un valor total de 900 millones de dólares y la movilización de recursos en el mercado a corto plazo (Reverso Murabaha). Las inversiones del BID se dividen en Proyectos de Finanzas y Comercio Financiero. Los primeros utilizan instrumentos financieros divididos en las siguientes categorías: préstamos a largo plazo a gobierno e instituciones públicas, financiaciones para la asistencia técnica a la preparación y a la mejora de proyectos, arrendamiento o compra-venta (Instalment Sale) de maquinarias y equipamientos, financiaciones a productos manufactureros o materiales de construcción (Istisna's), líneas de financiación a Instituciones Financieras de Desarrollo Nacional (IFDN) o Bancos Islámicos (BI) que, a su vez, financian a pequeñas y medianas empresas, participaciones accionariales en empresas privadas, compra-venta de mercancías y productos destinados a la importación y exportación (murabaha) e inversiones, en asociación con otros sujetos, para la financiación de proyectos de los que se dividen los útiles en base a los fondos aportados (reparto de beneficios). Las operaciones de comercio financiero, de los que desde 2005 se ocupa la CIAICE, reuniendo en una única entidad todas las actividades financieras del comercio, son financiadas a través de la Instalment Sale, Istisna's, Murabaha y Estructuras Financieras y benefician tanto a gobiernos, como a empresas públicas y privadas. El capital social del BID experimentó un notable aumento en los últimos 15 años. Hasta 1992 era de 2.000 millones de Dinares Islámicos (DI), unos 2.600 millones de dólares, que alcanzó los 6.000 millones de DI (7.800 millones de dólares) más tarde. Diez años después se decidió un aumento del capital social hasta alcanzar los 15.000 millones de DI (19.500 millones de dólares) para ser doblado en 2006, llegando hasta los 30.000 millones de DI (39.000 millones de dólares). Según el Informe 2008 del Consejo Ejecutivo de la BID, las financiaciones efectuadas por el Grupo BID en 2007 (entre países miembros y no) fueron de 327, por un total de 5.480 millones, de los que el casi el 60% en Financiación de Comercio. En 2007 aumentó el número de fondos a corto plazo, necesarios para la financiación de los compromisos a medio-largo plazo del Grupo. El mismo año, las acciones en propiedad de los países miembros crecieron en un valor del 10,4% en neta mejoría con respecto a 2006, cuando habían crecido un 4,2%. La BID obtuvo la valoración máxima (AAA) para sus propias inversiones a largo plazo en tres de las mayores agencias de rating (Fitch Rating, Standards & Poor e Moody's) y ha mantenido buenas valoraciones en lo que respecta a los compromisos a corto plazo. Conclusiones La crisis global no ha hecho mella en las finanzas islámicas, que se han mantenido ajenas a los productos financieros que causaron el terremoto económico. Esto ha sido gracias a que se han aferrado a los principios de la Ley Islámica: la prohibición de utilizar productos que impliquen un componente de riesgo gobernada desde la irracional incertidumbre de los eventos subrayados (Gharar) y que se caracterizan por su forma especulativa (Maisir). Además, la anticipación en 2009 y en los años venideros son más optimistas y revelan que el BID tendría previsto colocar 500 millones de dólares en Sukuk hasta junio de este año y de recolectar, en los próximos 5 años, hasta 5.000 millones de dólares para financiar el programa quinquenal de expansión de la actividad iniciado en 2009. Los nuevos Sukuk, además, presentan nuevas características y resultan, por lo tanto, más apetecibles en el mercado. Por ejemplo, los Sukuk subordinados, los convertibles (en acciones Oferta Pública Inicial o en acciones de propiedad) o acompañantes de la opción put/call. Además, en abril, el Consejo Ejecutivo aprobó financiaciones por 432 millones de dólares en proyectos de desarrollo y asistencia técnica en países miembros y a la comunidad musulmana en países no miembros, después de haber aprobado en febrero otros 348 millones de dólares. Sin embargo, hay dos problemas fundamentales en las finanzas islámicas y, por lo tanto, en el BID: la liquidez y el gobierno corporativo. La madurez de los instrumentos financieros utilizados por el BID son todas a medio-largo plazo, para los Murabaha de dos a diez años, mientras que para los otros hasta 20 años de madurez en préstamos, arrendamiento y compra a plazos. La necesidad del mercado interbancario compatible con la Sharia, tener un bien real por debajo de las transacciones convierten en ardua la creación de instrumentos a corto plazo, obligando a las bancas a mantener un exceso de reservas en el balance por motivos prudenciales a pesar de los réditos. Por lo tanto, es necesario que en el futuro, el sistema financiero islámico se convierta mayormente en líquido y eficiente. El problema de gobierno empresarial reside en el papel del depositario en las cuentas de inversión que en términos de perfil riesgo/rendimiento se coloca a mitad de camino entre un accionista y un depositario tradicional: como el accionista comparte el riesgo sobre el capital vertido y como el depositante no posee el derecho a voto en la empresa en la que invierte. Por lo tanto, no tienen el control sobre el uso del capital invertido y se expone al riesgo del azar moral por parte del instituto bancario. La consecuencia es que los institutos bancarios islámicos son extremadamente sensibles al riesgo de reputación y por lo cual, están obligados a poseer ingentes reservas, en detrimento, ya citado, de la eficiencia y de la rentabilidad del sistema. Traducido por Carlos Camino Cuesta Visto 348 veces
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Hay 1 comentario publicado y ningún comentario en espera.
mexico, mexico - Lunes, 4 de Ene de 2010. 3:26 pm
YO QUISIERA PONERME EN CONTACTO CON ALGUIEN DE RELACIONES PUBLICAS DEL BANCO ISLAMICO BERHAD EN KUALA LUMPUR MALAYSIA. LES AGRADECERE ME ENVIARAN UNA DIRECCION ELECTRONICA
GRACIAS. ESPERO SU RESPUESTA
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