Activistas en topless sorprendieron al Parlamento español en defensa al aborto

Activistas en topless sorprendieron al Parlamento español en defensa al aborto

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Tres activistas irrumpieron este miércoles en topless en una sesión del Parlamento español, en protesta contra el endurecimiento de la ley de interrupción del embarazo que planea aprobar el gobierno de Mariano Rajoy.
La corresponsal de TeleSUR en ese país, Hilda Salas, reportó que las mujeres acompañaron la acción con el grito: “El aborto es sagrado”.
“'Aborto es sagrado': Coro de 3 activistas de #Femen hoy en el Congreso cuando hablaba el  Ministro de Justicia”, escribió en su cuenta en Twitter @HsalasteleSUR.
La agencia de noticias argentina Télam reseñó que las tres mujeres, activistas del grupo feminista internacional Femen, aparecieron cuando el ministro de Justicia español, el conservador Alberto Ruiz Gallardón, defendía su reforma desde la tribuna de la Cámara baja.
Las activistas, que llevan escrito en su torso desnudo el mismo lema que gritaban desde la tribuna de invitados, fueron desalojadas tras un breve forcejeo con los agentes de seguridad del Congreso.
Una de las feministas se trepó a una columna y otra se sentó sobre la baranda de la tribuna del Congreso de los Diputados, a la cual se aferró hasta ser desalojada.
Durante el forcejeo con la policía, el zapato de una de las activistas cayó sobre el diputado del derechista Partido Popular (PP), Miguel Ángel Cortés, lo que aumentó la indignación de la bancada oficialista.
La protesta generó diferentes reacciones entre los partidos. Mientras las diputadas del Partido Popular (PP) lo tildaron como "repugnante", "patético" y "fanático", el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lo calificó de "rechazable" pero consideraron que esta acción servirá para que fuera de España se sepa que Gallardón está atacando el "derecho al aborto" que "el Gobierno de la derecha va a dar marcha atrás" en el "derecho al aborto".
En los pasillos del Congreso, el portavoz del Grupo Popular, Alfonso Alonso, ha criticado también la protesta subrayando que "el Congreso no es un sitio para estas cosas": "El Parlamento es un sitio para debates serios".
Para la diputada Ana Vázquez Blanco resultó "repugnante" que unas mujeres protesten "con los pechos al aire" y reprochó que lo aplauda otra mujer, en alusión a una diputada de Izquierda Unida. "Patética imagen en el Congreso", resume en un mensaje publicado en su cuenta personal de Twitter.
Las activistas fueron llevadas a la dependencia policial de la Cámara baja y pueden llegar a ser acusadas de un delito de “alteración del orden del pleno”, afirmó la prensa española.
Si la alteración se considera “grave”, el Código Penal español establece penas de entre seis meses y un año de prisión, que sin antecedentes y al ser una pena menor a dos años no implicaría el ingreso a la cárcel.
Femen es un movimiento feminista internacional que nació hace cinco años en Ucrania para luchar contra el machismo y el patriarcado, y que fijó como “enemigos mayores” la explotación sexual, las instituciones religiosas y las dictaduras.
Las activistas advirtieron que el “ataque al Parlamento” español es el inicio de su campaña contra la ley del aborto del gobierno del derechista PP.
La actual ley, aprobada por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero y vigente desde 2010, introdujo el aborto libre en las 14 primeras semanas de gestación y hasta la 22 en caso de riesgo de vida o salud de la mujer o anomalías del feto.
El proyecto del PP pretende introducir “indicaciones” para que hasta el riego de vida de la madre tenga que acreditarse y eliminar la posibilidad de interrumpir el embarazo en caso de malformación fetal, lo que supone un retroceso a la situación anterior a 1985, cuando se despenalizó el aborto en tres supuestos.
Uno de los puntos más controvertidos es que la ley del aborto socialista es que no exige el consentimiento de los padres de jóvenes de entre 16 y 17 años que van a interrumpir el embarazo, aunque deben ser informados.
La iglesia católica fue muy beligerante contra la reforma socialista, que consideró “envenenada de inmoralidad e injusticia”, pero el PP se comprometió a hacer una contrarreforma.