Opinión

Nicolás Maduro: Emblema del diálogo para la paz

 Inspirado en el trascendente legado del Comandante Hugo Chávez Frías, el Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro Moros ha hecho del diálogo político una práctica permanente para consolidar la paz y construir la democracia participativa y protagónica en nuestro país.  

El Presidente Nicolás Maduro ha recordado: El Comandante Chávez, lejos de lo que sus enemigos profesaban, creó instancias para el encuentro, el debate, la solución de las diferencias en absoluta paz, con el diálogo como mecanismo perfecto para lograr dicho propósito.   

La pluralidad, la tolerancia y la convivencia son valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico. Sólo a través del diálogo, entre actores divergentes, se pueden canalizar democráticamente las naturales diferencias ideológicas. 

El diálogo ha sido política de Estado durante la Revolución Bolivariana. 

Difíciles las circunstancias que ha encarado el Presidente Nicolás Maduro. Cinco años de duro batallar, de sortear todo tipo de obstáculos. 

Desde el 14 de abril del año 2013, día en que fue electo Presidente, sectores antidemocráticos de la oposición, al servicio de intereses imperiales, recurrieron a vías inconstitucionales, y a las más diversas prácticas de violencia, para derrocar a nuestra Revolución Bolivariana. Fracasaron en su intento.

La respuesta del Presidente Nicolás Maduro ha sido siempre patriótica y humanista. Ha hecho reiterados llamados al diálogo político, ha invitado a todos los sectores nacionales a que participen en él. Ha convocado al pueblo venezolano a levantar las banderas de la paz, la tolerancia y el amor. 

El diálogo es tolerancia. Y la tolerancia es requisito fundamental para alcanzar la paz. El pensamiento diverso es un patrimonio de la humanidad; el respeto a la dignidad humana es esencial. Para el Presidente Maduro el diálogo es el camino expedito para alcanzar la paz y la convivencia entre los venezolanos y venezolanas. 

Guiado por estos principios ha hecho más de cuatrocientos llamados a la oposición a dialogar sobre cómo mantener la convivencia pacífica, entre aquellos que tienen puntos de vista distintos sobre temas de interés nacional e internacional. 

Los encuentros en Santo Domingo, República Dominicana, fueron una gran oportunidad para viabilizar la convivencia democrática. 

Cuando los venezolanos creíamos que en esa ciudad antillana se había logrado consensuar un acuerdo, entre ambos sectores, la oposición “pateó el tablero”. 

Un Proyecto de acuerdo había sido elaborado por los representantes de los países acompañantes, el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, el Presidente dominicano Danilo Medina y su Canciller Miguel Vargas. Ambas partes habían manifestado su convenimiento. Y hasta un acta fue redactada por los facilitadores, en la cual se plasmaban los entendimientos alcanzados. 

Pero a última hora la oposición se negó a suscribirlo. Poco les importó el interés nacional de continuar la ruta democrática y electoral establecida en la Constitución. Nada les valió el encomiable esfuerzo de los facilitadores. 

Sonó el teléfono. Desde Colombia y en idioma inglés se dio la orden: “No firmen”. 

Los voceros de la oposición regresan a Venezuela y, sin escrúpulo alguno, espetan insólitas mentiras. 

La carta que les enviara el ex Presidente Jose Luis Rodríguez Zapatero y las declaraciones del Presidente dominicano, Danilo Medina, los desnudan. 

Ante esa bochornosa e insólita conducta el Presidente Nicolás Maduro expresó: Yo sí tengo palabra… Voy a hacer cumplir este acuerdo en todas sus partes y espero que alguna parte de la oposición reflexione porque Venezuela necesita de un acuerdo de paz, de convivencia. 

Ha quedado en evidencia -una vez más- que Nicolás Maduro es el Presidente de la paz, del diálogo, del presente y del futuro en la patria de Bolívar y Chávez.

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