Salud

Factores de riesgo y síntomas de un derrame cerebral

Luego del diagnóstico y del medicamento por vena, se pasa a la terapia endovascular que se hace a través de una arteria en la ingle, para llega al coágulo dentro de las arterias del cerebro y sacarlo

El ataque cerebral, comúnmente conocido como derrame, es la tercera causa de muerte en los países industrializados. Es, además, una de las principales causas de incapacidad y una de las condiciones más costosas de tratar -no solo por tratamiento hospitalario, también por rehabilitación, medicamentos y pérdida de funciones.

De ahí la importancia de la prevención y de que la población conozca los síntomas, los tome en cuenta y acuda a tiempo a buscar ayuda.

¿Qué es?

Hay dos tipos de derrames: el isquémico -el más común (alrededor de un 85%)- y el hemorrágico que es menos común, pero tiene una mortalidad más alta. Sobre el ataque cerebral isquémico, señala que es causado por un bloqueo a una arteria que suministra sangre al cerebro -que reduce repentinamente o interrumpe el flujo de sangre a un área del cerebro.

Mientras que el hemorrágico, dice que casi siempre es causado por un aneurisma cerebral -que es como un ensanchamiento o abombamiento anormal de una parte de una arteria debido a debilidad en la pared del vaso sanguíneo hasta que revienta-, lo que causa una hemorragia dentro de la masa cerebral.

Entre los síntomas más frecuentes, se destaca un fuerte dolor de cabeza, de tipo explosivo, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo que influye particularmente en la cara, el brazo y la pierna o adormecimiento de un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo o visión doble y dificultad para hablar o que no entiende lo que se le dice.

Cabe resaltar que los ataques cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, tanto en hombres y mujeres jóvenes como mayores. Pero según se envejece aumenta el riesgo, sobre todo, después de los 60 y 70 años. Y aunque inicialmente el hombre tiene un riesgo mayor, la mujer lo iguala después de los 55 años.

Factores de riesgo

El primero es familiar, si la persona tiene antecedentes de algún pariente que haya sufrido un ataque cerebral isquémico o hemorrágico, debe chequearse con el médico para ver los riesgos.

La hipertensión, diabetes descontrolada, colesterol alto, vida sedentaria, fumar, consumo de alcohol en exceso, obesidad y las enfermedades cardíacas son los principales factores de riesgo que pueden promover un ataque cerebrovascular, indica el especialista endovascular.

Otros factores incluyen el consumo de drogas ilícitas -como la cocaína- y condiciones genéticas o congénitas, especialmente anomalías vasculares. Pero hay muchos otros factores se pueden modificar y disminuir el riesgo.

Por eso es importante tomar medidas. Entre ellas, mantener la presión arterial controlada, realizar ejercicio físico regularmente, bajar de peso y controlar el azúcar en la sangre, entre otras. “Se recomienda una dieta saludable, evitar las grasas, la sal, dejar de fumar, hacer ejercicios y no consumir exceso de alcohol”, aconseja una publicación del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS por sus siglas en inglés). También es importante reconocer las señales de alarma, como el adormecimiento de la mano, pierna o en la mitad del cuerpo, balbucear o decir palabras sin sentido, perder la visión de un lado, dolor de cabeza persistente, acompañado de vómitos que no es habitual, señala la publicación.

Otra situación que también se debe tener en cuenta es el riesgo de un ataque isquémico transitorio (‘Transient Ischemic Attack’ o TIA por sus siglas en inglés), una afección que también se conoce como “miniaccidente cerebrovascular” y comienza exactamente igual que un ataque cerebrovascular (derrame), aunque luego se resuelve sin dejar síntomas o déficits notables. Los síntomas pueden durar segundos y aunque aparentemente no ha pasado nada, es importante reconocerlos y actuar rápidamente

¿Qué hacer?

Llamar a emergencias o acudir de inmediato a uno de los hospitales más cercanos. Aunque con un TIA los síntomas duran muy poco y aparentemente se van, se debe buscar ayuda médica de inmediato. Esto es así porque el riesgo de sufrir un derrame que te deje incapacitado de por vida es real.

Luego del diagnóstico y del medicamento por vena, se pasa a la terapia endovascular que se hace a través de una arteria en la ingle, para llega al coágulo dentro de las arterias del cerebro y sacarlo.

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