En 1952, fallece María Eva Duarte de Perón, mejor conocida como Evita Perón.
Polémica desde su nacimiento, hay discrepancias de lugar y fecha, Eva María Ibarguren, apellido de su madre, vivó con el estigma de ser hija natural, condición que la marcaría y sería determinante en las posiciones políticas adoptadas cuando se convirtió en la mujer más poderosa de Argentina.
En los primeros días de 1944; Eva conoció a Juan Perón y uniría su destino a este volviéndose un factor determinante en su carrera política y en la historia del país. Incansable luchadora por los derechos de los que llamaba “mis descamisados”, se preocupó particularmente por mejorar las condiciones de la mujer, su igualdad de derechos y su lugar en la sociedad.
Célebre es su discurso durante su gira por Europa: “Este siglo no pasará a la historia con el nombre de “Siglo dela Desintegración Atómica” sino con otro nombre mucho más significativo: “Siglo del Feminismo Victorioso”.
Tras su muerte la Confederación Generalde los trabajadores argentinos declaró tres días de paro y el gobierno estableció un duelo nacional de 30 días.
Su cuerpo fue embalsamado y mantenido en exposición en la CGT. Cuando la Revolución Libertadora derrocó a Perón el 23 de septiembre de 1955, el cadáver fue secuestrado y hecho desaparecer durante 14 años.