Vida después de un trasplante

Nuevas condiciones

Vida después de un trasplante

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YVKE Mundial/Noticias24

Cuando una persona se ha sometido a un trasplante de órgano, alcanza una condición especial. Según la doctora Alejandra Martin, directora de la Asociación Colombiana de Deportistas Trasplantados ACODET, “después de un trasplante comienzan nuevos retos para asumir la nueva condición, en la que la actitud es clave para crear hábitos de vida saludables que permitan atender mejor el tratamiento y beneficiar la salud en general”.

Lejos de lo que se puede pensar, la realización de algún deporte es clave para alcanzar un estado de bienestar tanto físico como mental.De igual manera, la alimentación y los controles médicos son fundamentales para que una persona que ha recibido un trasplante, desarrolle una vida común y corriente.

¿Cómo se debe llevar la alimentación?

Con la alimentación y la actividad física se puede alcanzar un estado de bienestar.

Por una parte, la dieta de una persona con trasplante no es diferente de la que todas las personas deben llevar para mantener un estilo de vida saludable. Se trata de mantener una dieta variada y equilibrada, en cantidades adecuadas, con aporte de todos los grupos alimenticios, baja en alimentos procesados o que contengan altos niveles de azúcar, grasas saturadas y trans.

No obstante, se debe ser más cuidadoso con el lavado de productos como las verduras y vegetales, así como los lugares donde se consumen los alimentos, debido a que se pueden adquirir infecciones con mayor facilidad. De igual manera, las actividades cotidianas no se deben realizar en espacios con niveles elevados de contaminación.

¿Qué ventajas trae el deporte?

Se ha demostrado que mantener este hábito mejora la respuesta de compatibilidad del órgano trasplantado en el organismo del receptor y eleva la sobretasa de vida del órgano. Hay personas con trasplante que llevan determinadas rutinas de ejercicio diario y hasta deportistas de alto rendimiento que compiten en certámenes internacionales especializados para trasplantados.

Una forma como se manifiestan los beneficios de la práctica de actividad física o deportiva en la vida de un trasplantado es cuando disminuyen los efectos secundarios del tratamiento con los medicamentos inmunosupresores, que se deben tomar de por vida para disminuir la posibilidad de rechazo del nuevo órgano.

Un efecto secundario, por ejemplo, es el aumento de los niveles de triglicéridos, esta respuesta a los medicamentos siempre se presenta, no importa si el órgano trasplantado viene de donante vivo o cadavérico; incluso se trate de un donante vivo intrafamiliar.

Otros beneficios se pueden notar cuando el trasplantado asiste a sus controles periódicos y anuales, en este último se realizan revisiones y exámenes clínicos para monitorear la condición de salud. En general, con el ejercicio se mejora la capacidad física, la presión cardíaca y en el caso de personas con trasplante de corazón se aumenta la irrigación sanguínea que recibe ese órgano.

No permanecer sedentario evita el riesgo de obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, es decir, que se lleguen a desarrollar otras complicaciones que no hacen parte de ser receptor de un trasplante.

Además de notar beneficios en la respuesta del organismo al órgano trasplantado, también se mejoran la respuesta emocional y social en esta etapa en la medida que se exploran sus capacidades para atender nuevos desafíos, sin asumirse como una persona limitada o que continúa enferma después de la intervención. Así, quien ha recibido un trasplante de órgano puede vincularse a actividades que lo hagan sentir incluido como miembro de la sociedad.

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