Ter Stegen y Luis Suárez afianzan a un sólido líder

Leganés, 0 - Barça, 3

Ter Stegen y Luis Suárez afianzan a un sólido líder

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Foto: Archivo
Agencia

En Leganés, el Barça empezó en Ter Stegen y acabó en Luis Suárez, argumentos más que suficientes para que el líder de la Liga sumara tres nuevos puntos y se afianzara en lo más alto, permitiéndose el lujo de ver el derbi madrileño con un Daikiri. La presión estará en el Wanda. El fútbol se decide en las áreas y ahí el Barça fue letal en Butarque, donde ni siquiera necesitó a Messi.

Hay entrenadores a los que le gusta despistar en la sala de prensa. No así a Ernesto Valverde, que reiteró que no había partido más importante que el de Leganés. Así quedó patente una vez hechas públicas las alineaciones. En la azulgrana no hubo espacio para las rotaciones. Ni Turín ni Mestalla condicionaron la decisión del técnico.

Alineó Valverde a Piqué y Umtiti, ambos apercibidos de sanción. Le dio prioridad a los tres puntos de Butarque por encima de todo lo demás. Pero Murphy decidió darse una vuelta por el sur de Madrid para hacer de las suyas, encontrando en Undiano Mallenco a su mejor aliado. Una sociedad que acabó con Piqué viendo una amarilla que le impedirá jugar en Mestalla. Una acción con Amrabat que se pareció más a una boda que a una falta de tarjeta, enfadadísimo el central con el colegiado navarro, que atisba ya el final de su carrera para satisfacción de muchos futbolistas y aficionados.

Más allá del apartado disciplinario, ganó el Leganés la partida futbolística. Mucha lucha y poco fútbol sobre el césped de Butarque, anulado el Barça por el buen hacer defensivo de los madrileños. Hasta los pepinos se aburrieron en una primera parte para el olvido futbolístico, que dejó poca cosa que rescatar más allá del gol de Luis Suárez y algún baile de salón de Andrés Iniesta.

No encontraba el Barça el antídoto contra la presión del Lega, avanzadas sus líneas y reducidos los espacios hasta la saciedad. No había quien encendiera la luz en las filas azulgranas, encerrado Messi en una telaraña de rivales y anulado el centro del campo con tan pocas líneas de pase abiertas. Alcácer, elegido de nuevo tras su buen hacer ante el Sevilla, se ofrecía por la derecha, en un intento por abrir el campo, pero el tradicional juego de toque azulgrana lo convertía Piqué en continuos pases en largo que no llegaban a ningún lado.

Entre tanto barullo, tan sólo Busquets parecía saber mantener la calma y encontrar siempre la solución correcta, impecable el de Badia en la presión. Esa clarividencia iluminó Butarque durante unos segundos, los suficientes para que Alcácer se desmarcara, Cuéllar no acertara a despejar su centro chut y Luis Suárez acabara con su mala racha ante puerta con un gol de oportunismo.

Ter Stegen fue una pesadilla para la delantera local

Resulta difícil hablar de justicia en un partido de fútbol como el de Leganés. Si el Barça había intentado proponer sin demasiado acierto, también lo había hecho el conjunto local, con un Amrabat que sabía aprovechar todos los espacios que encontraba para pesadilla de la zaga azulgrana. Todos los disparos pepineros se marchaban desviados, menos el de Szymanowski, que obligó a intervenir a un Ter Stegen que sigue agigantándose.

Intervino Garitano al descanso, dando la oportunidad a Beauvue, un habitual reservado ante el Barça. El delantero francés tardó apenas unos minutos en aprovechar su velocidad para plantarse solo ante el portero azulgrana, pero también perdió la partida. El alemán sigue camino de la leyenda como comprobó Amrabat poco después, cuando en Madrid ya se cantaba el gol del Leganés. Antes, había puesto tierra de por medio el Barça en el marcador con el segundo de Suárez, tras un acrobático disparo que rebotó en un defensa. 

Languideció la tarde en Leganés, agradecidos los porteros y defensas de que el sol desapareciera del horizonte. Se despidió Paulinho con sus desmarques, buscando el tercero, un premio que logró en el descuento ante un Cuéllar impotente. El triunfo era un hecho para el Barça, afianzado en lo más alto con una autoridad indiscutible, sin necesidad de ofrecer su mejor versión futbolística. Los suyos están siendo ejercicios prácticos y efectivos, esperando siempre más lustre sobre el césped. De momento, el líder no tiene grietas.

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