Riesgo de guerra en Oriente Medio vuelve a colocar Venezuela en la mira de EEUU

Dentro de la gama de opciones existe la de que EEUU decida volver a la po­lítica de agresión "uribista" contra los países vecinos de Colombia. (Foto. Archivo)
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YVKE Mundial/ AVN

En uno de los videos rodeados durante la detención del jefe de Estado libio Muamar al Gadafi se oyen voces di­ciendo con acento latinoamericano: "Ya estamos con el carro" y "Deja que lo fusilen". No se sabe quién dio la orden, ni quién la ejecutó. Según fuen­tes consultadas, se trata supuestamente de mercenarios colombianos que en­traron a Libia junto con sus homólogos de Khatar y comandos de élite de los US Navy Seals y del SAS británico. Por lo menos la colaboración del Ejército colombia­no con la OTAN no es nada nuevo.

En 2008 la prensa española informó de que Bogotá reforzaría el contingente español en Afganistán. Entonces Ma­drid se encargó en adaptar a las unida­des colombianas al funcionamiento de la OTAN. En la guerra contra Libia, el Estado español intervino con 300 efectivos. La utilización de mercena­rios tenía sentido porque la organiza­ción militar del norte no tenía derecho a intervenir con tropas terrestres para imponer la zona de no vuelo, pero en agosto de 2011 la situación militar lo requería ante el avance de las tropas gubernamentales.

Los colombianos no sólo contaban a su favor con su experiencia en la lucha "contrainsurgente", adquirida en su propio país y contra su propio pueblo, más la ya experimentada colaboración con la OTAN, sino su físico no llama tanto la atención como el de sus compañeros "che­les".

Está por ver cuántos de ellos se han desplazado ya hacia Siria para apoyar junto con asesores militares franceses y británicos al denominado "Ejército Libre Sirio" a la hora de desestabilizar al presidente Bashar Al Asad.

¿Primero Damasco, después Teherán o al revés? era la pregunta del millón so­bre la cual expertos militares de EEUU, de la OTAN y de la Unión Eu­ropea estuvieron discutiendo durante semanas. Las recientes operaciones ante ONU indican a que el Occidente e Israel han optado por derrocar primero a Assad para después ocuparse del presidente iraní Mahmud Ajmadineyad. Parece inevitable que tarde o temprano pueda haber un ataque conjunto de Washington, Bruselas y Tel Aviv, quizás con otros Estados más, contra la República Islámica de Irán. En la prensa alemana se baraja ahora un espacio de tiempo de entre marzo y julio de este año.

Alemania se mantiene en el fondo, pero desde sus buenos con­tactos con la Liga Árabe intenta prote­ger sus intereses en Siria e Irán para la época después de los anhelados "cambios de régimen". De paso ha dado luz verde a la entrega de otro ultramoderno submarino a Israel, que ha sido botado esta semana. La entrega de otro sumergible está prevista para el 2013. Ambas naves pertenecen a la clase Dolphin y están equipadas con motores diesel y eléctricos. Estos últimos son alimentados por células de combustible. Este tipo de propulsión apenas genera ruido y eso dificulta de detectar al submarino. Es un secreto a voces que estos y otros submarinos, fabricados, cofinanciados y entregados por Alemania a Israel, tienen la capacidad de lanzar misiles con cabeza atómica.

Desde el punto de vista geopolítico y geoestratégico se repite para Venezue­la la situación del año 2002/2003 cuando Washington recurrió al golpe de estado (11.4.02) y después de su fracaso a otras medidas de desesta­bilización para hacerse con el petróleo ve­nezolano antes de ir a la guerra contra Irak. En su día existía el riesgo de que Bagdad podría haber bloqueado el geoestratégico Estrecho de Ormuz y haber cortado así el suministro de crudo. Te­herán no está en condicio­nes de evi­tar un primer ataque conjun­to de la OTAN e Israel pero su capaci­dad mili­tar es suficiente para responder me­diante acciones propias de la guerra asimétrica. El cierre temporal del su­ministro petróleo desde el Golfo Pérsi­co podría resultar muy dañino para las economías tocadas del norte. De hecho, en Europa los precios de gasolina acaban de subir, alcanzando el récord de 2008. En esta subida ha influido por un lado la caída del Euro frente al dólar, la cual encarece la compra, y por el otro la decisión de Irán de suspender la exportación de petróleo a Gran Bretaña y Francia. Teherán ha emprendido este paso como reacción al embargo de crudo que la Unión Europea (UE) ha decretado para julio de este año. Sin embargo, la situación se va a agravar un tanto más para la UE, si la República Islámica cierra el suministro también para Grecia, España e Italia. Los tres estados se ven muy afectados por la crisis financiera, generada por el capitalismo europeo.

Este último no sólo se está preparando para reprimir violentamente las protestas sociales que generan las políticas de austeridad, como es el caso en Grecia y ahora también en España, sino también se ha inclinado hacia un neocolonialismo del siglo XXI. Éste opta por hundir estados enteros en el caos, para que europeos y norteamericanos puedan acceder a los recursos naturales de aquellos países. Libia es el ejemplo más reciente. Pero los conquistadores han vuelto a poner la mirada en América Latina y el Caribe. Que Alemania suspenda la ayuda financiera a Nicaragua, sólo debe ser un primer aviso. Berlín –ante la falta de un poderío militar– recurre al látigo y la zanahoria para imponer sus intereses políticos y económicos en la región –a veces con el consentimiento de Washington, otras veces sin el mismo.

Por eso en juego no sólo está la soberanía de Siria, Irán y Venezuela, sino también la de los demás países del ALBA. Que los halcones de Washington meten a todos ellos en el mismo saco lo de­muestra el "documental" que la cadena hispa­noparlante Univisión emitió sobre "la amenaza iraní" –y ve­nezolana– contra EEUU. Esto sirvió de pretexto para echar a la cónsul venezolana de Miami. El diario de­rechista español ABC se encargó de llevar esta nueva campaña mediática a Euro­pa, con su artículo "Irán busca uranio en Vene­zuela para desarrollar su pro­grama nu­clear" (12.12.11). Aquí se vislumbra la frontera que tiene Vene­zuela con Irán.

Dentro de la gama de opciones existe la de que EEUU decida volver a la po­lítica de agresión "uribista" contra los países vecinos de Colombia. A pesar de las críticas de la extrema izquierda, el presidente venezolano Hugo Chávez ha sabido desactivar este peligro, "abrazando" diplomáticamen­te a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos. Aún no ha posicionado a todas sus figuras en el tablero, por ejemplo, tiene que esperar hasta que los nuevos embajadores nombrados por el gobierno español del postfranquista Mariano Rajoy tomen posición en sus respectivas sedes en América Latina y en el Caribe.

Pero la Historia no se repite, ni se deja "copiar y pegar" porque ahora con ALBA, UNASUR y CELAC existen unos muros de con­tención que no estaban en 2002. Justamente por el hecho de que para EEUU y la UE – sin olvidar a Israel – se haya hecho mucho más difícil de imponer sus intereses en la región, por la vía política sube también el riesgo de que en Washington vuelvan a recurrir a los servicios letales de mercenarios colombianos, tal y como lo habían hecho en Libia.


Un ataque masivo a Irán o a Siria desencadearía la Tercera Guerra Mundial.
Ya tanto el presidente ruso como el chino han advertido en ese sentido y estos sí que están bien armados.El número de muertes sería incalculable en todo el planeta. Inclusive, podría desaparecer todo indicio de vida o quedaría tan contaminado de radioactidad que impediría la vida normal, tal como la conocemos.
Todos los pueblos del mundo debemos evitar que algo así llegue a suceder.
¿Cómo...?
Bueno, "dándoles en dónde más les duele" en su "bolsillo".
No comprar ni venderles nada a las corporaciones petroleras internacionales: Shell, Exxon, etc...
Sí, como lo leen... Nada de petróleo, gasolina, gasoil o gas...
Tendrán que utilizar "fuerza de sangre" otra vez para transportase y a sus mercancías vía terrestre y eólica en el mar.
Mi proposición es que si atacan a estas naciones inmediatamente se suspenda la exportación de este producto a nivel mundial de desde los países no alineados a la hegemonía estaunidense y europea.
Si esa parte del mundo no sabe vivir con petróleo, pues que vivan sin él...
Tal vez sea "descabellada" mi proposición pero no es mayor que permitir que destruyan al mundo por la ambición petrolera de un grupito de neocolonialistas.
Alguien pudiera argüir que eso sí sería desencadenar esa conflagración, tal vez tendría razón, pero también podría ser un "freno" para que ello ocurra.
"Las cartas hay que poderlas en la mesa"

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