La sequía forma parte de la historia de Margarita

Artículo de opinión

La sequía forma parte de la historia de Margarita

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(Foto. Archivo)
EMIGDIO MALAVER G.

El periodista Pedro Cuartilla, sentado en su garaje, observaba con admiración como un Chupaflor, que con inefable velocidad en sus alas, extraía el poco néctar que le ofrecía una flor de Ixora que a pesar de la sequía, le da al mal tiempo buena cara y florece en el jardín.

Mientras que el reportero observaba tan bello espectáculo, se oía en el fondo su emisora favorita Mundial Margarita (1020AM, 92.9FM y www.radiomundial.com.ve), que exhortaba a la comunidad a administrar bien el recurso hídrico, por la situación que atraviesa no sólo Margarita, sino a toda Venezuela y parte del mundo, por el látigo de la sequía.

Por otra parte el periodista, ante tanta sequedad pensó en un texto de José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco) que leyó, que trataba precisamente de este tema, que en resumen, decía: “En 1608 un fenómeno natural impidió que cayera una sola gota de agua. En esa oportunidad la sequía se extendió por varios años, secando la tierra y acabando con la vegetación que ardía en llamas por el intenso calor. Prácticamente todo se acabó: los animales morían y no se podía cultivar… Pero aún así, los margariteños estaban empeñados en no abandonar su isla… Como último recurso, el pueblo fervoroso elevó sus plegarias en procesión, llevando a la Virgen del Valle por los miserables caseríos inmersos en la sequía y la desesperación… ¡...Cuándo ocurrió el milagro...! El cielo se oscureció y un fuerte aguacero, como nunca antes, colmó los áridos campos que volvieron a la vida…”

“Pero viéndolo bien, pensó el periodista, la sequía forma parte de la historia de Margarita y sobre todo de esta tierra de Tacarigua, que muchos hombres abandonaron sus conucos y se fueron a lugares remotos a buscar el pan para alimentar a su familia. Unos llegaron a los campos petroleros tanto de oriente como de occidente, así como también otros arribaron a los Caños de Tucupita para sembrar y cultivar la tierra y en estos lugares fundaron pueblos y ciudades y de los cuales unos regresaron y otros se quedaron.

Ese episodio es parte de aquella diáspora de otrora y que ahora viendo esta escasez de lluvia, entendemos el por qué muchos tacarigüeros, para aquella época, dejaron familia, tierra y amigos”, concluyó el periodista.

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