Hace 188 años asesinaron al Gran Mariscal de Ayacucho en Berruecos

¡Ay... balazo..!, fue lo último que exclamó

Hace 188 años asesinaron al Gran Mariscal de Ayacucho en Berruecos

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Este insigne héroe venezolano nació en Cumaná, estado Sucre, el 3 de febrero de 1795, y desde pequeño siempre tuvo sueños independentistas/ Foto: Archivo
YVKE Mundial/AVN

¡Ay... balazo..!, fue lo último que exclamó el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre el día de su muerte. Simón Bolívar al enterarse de la lamentable noticia sentenció “lo han matado porque era mi sucesor”, luego la historia le dio la razón a nuestro padre de la Patria y se demostró que detrás de tamaño crimen se encontraban las manos manchadas de sangre de la oligarquía Santanderista anti Bolivariana.

Hace 183 años la oligarquía separatista perpetró el asesinato del militar, político y estadista más completo en la historia, un prócer venezolano quien luchó por la independencia latinoamericana y un continente unido y soberano, Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho.

Los autores materiales del magnicidio quedaron registrados como; Apolinar Morillo, venezolano; Andrés Rodríguez y Juan Cruz, peruanos; y Juan Gregorio Rodríguez de Tolima, colombiano. De los autores intelectuales sólo sabemos aquello que exclamó Morillo, en el patíbulo antes de morir: “que él pagaba con su vida el crimen que había cometido, pero que otras personas al oír los tiros que se disparaban contra su corazón, debían pedir perdón a Dios, por haber tramado el delito por que él era castigado.”

Al revelar el secreto del misterioso origen político que tuvo el atentado execrable de la muerte de este ilustre americano, que involucra en esta conspiración a quienes desconfiaban de la Revolución de Venezuela, principalmente al General Francisco de Paula Santander, los exaltados liberales, y señores como Manuel Antonio Arrublas, Ciprián Cuenca, Ángel María Flores, Doctor Vicente Azuero, Luis Montoya y Doctor Juan Vargas.

Para ellos un obstáculo la existencia de Sucre, a quien consideraban como el lazo de unión para mantener la integridad de Colombia. Estos ataque se mantuvieron en el tiempo. Para 1850 habían pasado veinte años del asesinato del General Antonio José de Sucre (1795-1830), hubo una mano malintencionada que puso en duda sus méritos sometiendólo al escarnio público en un medio de comuncación, “El Comercio de Lima” perteneciente a oligarquía peruana. A través de la historia ellos, la oligarquía apátrida han tratado de mancillar todo aquello que represente al ideal sucrense que no es otro que el bolivariano.

A pesar de sus intentos y arrodillados ante el imperio, estos lacayos presentes en nuestro territorio y que para desmembrar la unión Gran Colombiana tuvieron que matar a Sucre, han fracasado en su intento de destruir su legado, pues muestras de la integración que pregonaba está presente el los Bloques de integración latinoamericana (Alba Unasur , Celac, Petrocaribe, Mercosur).

El pueblo venezolano siempre ha tenido presente a su Gran Mariscal y la Revolución Bolivariana encabezada por el Comandante Supremo Hugo Chávez quien rescató de las tinieblas donde la oligarquía pretendía seguirlo teniendo, el nombre de Sucre, y lo colocó en el sitial de honor que se merece.

Este insigne héroe venezolano nació en Cumaná, estado Sucre, el 3 de febrero de 1795, y desde pequeño siempre tuvo sueños independentistas y la firme esperanza de ver una Venezuela libre del yugo español.

Su destreza militar, grandeza política y personalidad independentista, así como sus importantes victorias para alcanzar una patria unida, despertaron los más viles sentimientos en sus contrincantes, quienes planificaron y ejecutaron su muerte.

Desde muy joven específicamente a los 15 años se alistó en el ejército patriota nacional y participó en la campaña del Generalísimo Francisco de Miranda en 1812 contra los realistas, durante la cual ascendió a teniente, y a partir de ese momento dio sus primeros pasos en el camino que lo convirtió en prócer independentista en contra del imperio español.

La revolución de ese entonces, encontró a Sucre, la flor de la juventud, un hombre noble lleno de amor a la patria que corrió a las armas, sin esperanzas de hacer fortuna, y sin más objeto que la gloria y la libertad.

Su capacidad y méritos le hicieron destinar al Estado Mayor, y en este ramo importante del servicio mereció ser elevado al empleo de General de Brigada, en tiempos en que no se prodigaban tan elevados puestos de la milicia.

En el año 1821 marchó al frente de un ejército en apoyo de la sublevación de Guayaquil, puerto al cual también arribaron tropas del general San Martín. Comenzó entonces la campaña de liberación de Ecuador, que tuvo su culminación en Pichincha, batalla librada en 1822.

Con esta victoria de Sucre se consolidó la independencia de la Gran Colombia, se consumó la de Ecuador y quedó el camino expedito para la liberación de Perú, tras la renuncia de San Martín. Sucre entró en Lima en 1823, precediendo a Bolívar. Participó con él en la batalla de Junín y, el 9 de diciembre de 1824, venció al virrey La Serna en Ayacucho, acción que significó el fin del dominio español en el continente suramericano.

Jamás vio la América un ejército más disciplinado, más moral, ni más digno de un perfecto General como lo fue Sucre. Sus movimientos estratégicos, su retirada, la elección del campo en que debía triunfar, todo fue grande, todo inspiró respeto a sus enemigos, y todo contribuyó a la esplendidez de la más señalada victoria sostenida en Latinoamérica.

El día 4 de junio del año 1830, en la montaña de Berruecos (actual Colombia) el Gran Mariscal de Ayacucho recibió una descarga que lo privó de la vida. El Comandante General, sucesor de Bolívar, era, por su talento y su inteligencia un complemento indispensable del libertador. Probablemente por esta idea se realizó la reforma constitucional de 1830 en la Gran Colombia, sus enemigos logran poner la norma que para ser Presidente o vice Presidente se debía tener 40 años (Sucre tenía 35). También es factible que esto haya sido la causa de su asesinato. 

Con Sucre vivo, se garantizaba la continuidad política de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia. Bolívar, ya enfermo al enterarse en Venezuela de esta pésima noticia exclama “…Lo han matado porque era mi sucesor…¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!… La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida“.

Efectivamente la muerte de este prócer venezolano fue planificada con alevosía, ensañamiento, ventaja y premeditación, y con un una emboscada acabaron con su vida. 

Una Misión con su nombre

Una de las más hermosas misiones sociales de la Revolución, creada por el Comandante Hugo Chávez el honor a este ilustre hombre fue la Misión Sucre, lleva con orgullo su nombre.

Esta hermosa misión llamada así en su honor, es un plan diseñado como estrategia gubernamental para romper los círculos de exclusión en la educación universitaria, a través de la incorporación de todas y todos los bachilleres que así lo deseen, según mandato constitucional y como vía para alcanzar el desarrollo humano integral y sustentable, la soberanía nacional y la construcción de una sociedad democrática y participativa.

En este sentido, el Comandante Hugo Chávez señaló que “…la Misión Sucre es como Sucre llevando antorchas, una antorcha de conocimiento, de fuerza moral, de unidad del pueblo. Más allá de los partidos, más allá de las candidaturas, aún más allá de la coyuntura electoral…”

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