Hace 172 años España reconoció a Venezuela como nación independiente

Con el Tratado de Paz y Amistad

Hace 172 años España reconoció a Venezuela como nación independiente

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Foto: Referencial
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Hace 172 años, el Reino de España reconoció a Venezuela como una nación independiente de la Corona y se estableció la armonía entre ambos países con la firma del Tratado de Paz y Amistad.

El tratado fue firmado por Fermín Toro (Enviado Extraordinario y Plenipotenciario representando a Venezuela y firmando a nombre del Presidente de la República Carlos Soublette), y Francisco Martínez de la Rosa (Miembro del Consejo de Estado que representaba a la Reina Isabel II de España), el 30 de marzo de 1845 en Madrid.

Seguidamente fue ratificado en todas sus partes por el Congreso de la República de Venezuela el 27 de mayo de 1845, y por la Reina el 19 de junio de 1845.

En las negociaciones con España actuarían, sucesivamente, el general Mariano Montilla, el general Carlos Soublette, el Dr. Alejo Fortique, quien fue firmante del tratado, y, por último, Fermín Toro. A éste correspondió verificar, en 1846, el canje de las ratificaciones del tratado. Fue ésta, por cierto, su primera misión a España; luego volvería, en 1860, a tratar de enderezar algunos de los entuertos diplomáticos causados por la Guerra Federal

Acuerdos

De forma resumida, mediante este tratado se estableció que:

La Reina renuncia por si, sus herederos y sucesores, la soberanía, derechos y acciones que les corresponden sobre el territorio americano conocido bajo el antiguo nombre de Capitanía General de Venezuela.

Reconoce como nación libre, soberana e independiente a la República de Venezuela compuesta de las Provincias y territorios expresados en su Constitución y demás leyes posteriores, a saber: Margarita, Guayana, Cumaná, Barcelona, Caracas, Carabobo, Barquisimeto, Barinas, Apure, Mérida, Trujillo, Coro y Maracaibo y otro cualquier territorios o islas que puedan corresponderle.

Se establece total olvido de lo pasado y una amnistía general y completa para todos los ciudadanos de la República de Venezuela y los españoles, sin excepción alguna.

Todos los bienes muebles o inmuebles, alhajas, dinero u otros efectos de cualquier especie que hubieren sido secuestrados o confiscados a ciudadanos de la República de Venezuela o a súbditos de S. M. C. y se hallaren todavía en poder o a disposición del gobierno en cuyo nombre se hizo el secuestro o la confiscación, serán inmediatamente restituidos a sus antiguos dueños, a sus herederos o legítimos representantes sin que ninguno de ellos tenga nunca acción para reclamar cosa alguna por razón de los productos que dichos bienes hayan rendido o podido y debido rendir desde el secuestro o confiscación.

La República de Venezuela y S.M.C. gozarán de la facultad de nombrar agentes diplomáticos y consulares el uno en los dominios del otro; y acreditados y reconocidos que sean, disfrutarán de las franquicias, privilegios e inmunidades de que gocen los de las naciones más favorecidas.

Consecuencias

Trajo la paz definitiva entre ambas naciones, la normalización de las relaciones comerciales y diplomáticas con el nombramiento de los respectivos embajadores y representantes. El Gobierno español hizo la designación de Juan Gregorio Muñoz y Funes, entonces en México, como Encargado de Negocios y Cónsul General en Caracas. 

Muñoz y Funes era hermano del duque de Riansares, esposo de la Reina madre María Cristina. La llegada de aquél a Venezuela se efectuaría en febrero de1847, donde permanecería hasta agosto de 1850. 

Los primeros nombramientos de Venezuela, reseñados en las Memorias de Exteriores de 1847 y 1848, corresponderían a cónsules en distintos puertos de la Península: Canarias, las Baleares y en Cuba. Un signo de la importancia comercial que España tenía para Venezuela.

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