Varias ciudades de Estados Unidos están amenazadas de pasar a integrar el extenso pelotón de las urbes declaradas en bancarrota, como consecuencia de la recesión de 2008 cuyos efectos todavía persisten en el país. Desde 1981, 42 urbes entraron en moratoria de pagos ante la falta de presupuesto; 10 de esos casos se registraron en los últimos cuatro años, durante la mayor parte de la administración del presidente Barack Obama. La situación carece de precedentes desde los tiempos difíciles de la Gran Depresión (1929-1933).
"Desde 2008, los presupuestos de las ciudades han sido recortados drásticamente. Austeridad asegura desastre: con un menor número de personas empleadas y con salarios más bajos, los ingresos no pueden igualar los gastos", comentó el sitio digital canadiense Global Research. Por otro lado, subrayó decretar un aumento de los impuestos empeora las cosas, pues la gente no puede comprar bienes y servicios sin empleo e ingresos dignos.
En vez de estimular el crecimiento, Estados Unidos, al igual que los países europeos, están yendo a la quiebra, pues sus respectivos gobiernos han sacrificado las economías y los hogares para enriquecer a los banqueros, señaló. A lo largo del país, ciudades y pueblos enfrentan al mismo dilema: ejecuciones hipotecarias y pérdida de empleos, lo cual conduce a la quiebra.
Detroit, otrora corazón industrial de la nación, está muriendo, pues muchos de sus residentes en edad laboral carecen de trabajo, mientras otra cantidad significativa posee bajos salarios en puestos de trabajos de medio tiempo o temporales, precisó la fuente. Fábricas y barrios están vacíos. Detroit es la más pobre de las grandes ciudades estadounidenses. La pobreza, el desempleo, el hambre y la falta de vivienda son endémicos. Los exresidentes de clase media sufren como los demás. Su situación refleja una pesadilla nacional, enfatizó.
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